

08/07
2008
2008
La democracia nos quedó “holgada.”
La maratón de discursos de la Presidente y su marido constituyen quizás, la máxima expresión de lo que llamo la “cháchara kirchnerista.” Como dice Umberto Eco en uno de sus libros, en aquellos países donde la democracia se vio interrumpida, la charla deportiva cubrió la necesidad del debate político. Ocurrió que se comenzó a hablar de política de la misma forma que de fútbol. En este deporte quienes no pertenecen a mi equipo son contrarios y, sólo por ese hecho todo lo que digan y hagan merece ser anulado.
Esto mismo hace la “cháchara kirchnerista.” La vemos en acción cuando la Presidente descalifica y atribuye el conflicto con el agro a un sector. Cuando promete enviar un proyecto al Congreso para debatir las retenciones pero en realidad se trata de avalar, cual escribanía, una violación de la Constitución Nacional. También se manifiesta cuando Néstor Kirchner afirma que la gente se equivoca al pedir la derogación de la resolución 125, cuando acusa a los medios de comunicación de tergiversar la realidad. Y lo que es más dañino y grave aún, cuando evoca el fantasma de la derecha golpista, calificando así a los ciudadanos que el lunes pasado salieron en todo el país, solamente portando una cacerola, para pedir a sus representantes la recuperación del diálogo.
En este discurso Gobierno y campo equivalen a boca y river, dos posiciones irreconciliables donde aquello proveniente del “otro bando” es malo intrínsecamente. No obstante, a los compañeros se les perdona todo. Así fue como Kirchner ayer con un simple gesto absolvió a D’ Elía de haber realizado un llamado a las armas.
Esta cháchara no se quedó en el tiempo, en el 2003, avanzó para tomar ciertas prácticas propias de las barras bravas. Entonces ante cada reclamo de la gente, se envían fuerzas de choque, se realiza un acto para acallar los “cánticos” de la otra hinchada. Estas demostraciones de poder no hacen más que debilitarnos como nación. Pero no existe cháchara capaz de ocultar 100 días de conflicto, de paro, de gente a la vera de la ruta. En definitiva, 100 días donde la palabra “democracia” nos quedó holgada.
Esto mismo hace la “cháchara kirchnerista.” La vemos en acción cuando la Presidente descalifica y atribuye el conflicto con el agro a un sector. Cuando promete enviar un proyecto al Congreso para debatir las retenciones pero en realidad se trata de avalar, cual escribanía, una violación de la Constitución Nacional. También se manifiesta cuando Néstor Kirchner afirma que la gente se equivoca al pedir la derogación de la resolución 125, cuando acusa a los medios de comunicación de tergiversar la realidad. Y lo que es más dañino y grave aún, cuando evoca el fantasma de la derecha golpista, calificando así a los ciudadanos que el lunes pasado salieron en todo el país, solamente portando una cacerola, para pedir a sus representantes la recuperación del diálogo.
En este discurso Gobierno y campo equivalen a boca y river, dos posiciones irreconciliables donde aquello proveniente del “otro bando” es malo intrínsecamente. No obstante, a los compañeros se les perdona todo. Así fue como Kirchner ayer con un simple gesto absolvió a D’ Elía de haber realizado un llamado a las armas.
Esta cháchara no se quedó en el tiempo, en el 2003, avanzó para tomar ciertas prácticas propias de las barras bravas. Entonces ante cada reclamo de la gente, se envían fuerzas de choque, se realiza un acto para acallar los “cánticos” de la otra hinchada. Estas demostraciones de poder no hacen más que debilitarnos como nación. Pero no existe cháchara capaz de ocultar 100 días de conflicto, de paro, de gente a la vera de la ruta. En definitiva, 100 días donde la palabra “democracia” nos quedó holgada.


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