

2008
En el marco de esa frase, los hechos de los últimos tiempos en la provincia, parecen hablar a las claras de una pérdida de valores, donde como en la selva, solo intenta sobrevivir el más fuerte
El miércoles 25 de junio un confuso episodio terminó con un herido de bala. El hecho sucedió en Gaboto al 200 de la ciudad de Rosario. Aunque la familia del agresor dijo que el tiro se escapó de forma accidental manipulando una escopeta, el autor del hecho se dio a la fuga.
El damnificado fue un menor de 16 años quien quedó herido de bala en la puerta de su casa. Según fuentes policiales, la madre del menor explicó que recibió el impacto de una bala cuando un amigo de la familia manipulaba una carabina calibre 22 y se le escapó un tiro de manera accidental.
El proyectil impactó en el tórax del muchacho que se encuentra internado en grave estado de salud. Sin embargo, el hecho no deja de ser confuso.
Más allá de las dudas, de la inocencia o no, de quien de manera negligente manipula un arma de fuego, la sociedad estalla de violencia.
Violencia en las casas, en las escuelas, en los políticos... Violencia en todas partes. Sin lugar a dudas, es trabajo de todos ver cómo disminuir estos hechos que se producen en casi todos los ámbitos.
Los medios audiovisuales no dan abasto con sus coberturas y los debates en Internet siguen creciendo mientras los expedientes judiciales aumentan desbordando la capacidad edilicia disponible en la ciudad de Rosario.
Es verdad que más del 90% del planeta se sumerge en una crisis con conflictos similares a los del país, pero duele.
Es lamentable que esta nueva escalada de agresividad social esté convirtiendo a este 2008, en el más sangriento de la historia policial de la provincia. Incluso en ciudades aledañas, la muerte parece ser moneda corriente.
Ejemplo de ello fue lo sucedido el 22 de junio en Villa Gobernador Gálvez. Un masculino de la mencionada localidad de recibió varios disparos que lo condujeron a la muerte.
El hecho se registró en plena calle cuando la víctima fue ultimada de varios disparos. A pesar de que fue llevado de urgencia al hospital de emergencia Clemente Álvarez de Rosario (Heca), el hombre ingresó ya sin vida y los médicos no pudieron atenderlo.
Este inexplicable suceso solo deja un halo de incertidumbre en una sociedad cansada de no poder vivir tranquila.
¿Qué hacer?
El primer aspecto para trabajar es evitar que los niños y jóvenes sigan siendo absorbidos por una vida delictiva donde los vicios como la droga y el alcohol terminan alejándolos de la escuela, de la universidad o de clubes barriales.
Este flujo de recurso humano dedicado al delito y la delincuencia debe tener un fin mediante el ofrecimiento de otras opciones de vida. Vidas donde la familia, la educación y el trabajo tengan su lugar y sean patrimonio de cada uno de los argentinos.
La alarma social crece, mientras sobrevuela la sensación de que nadie hace nada. Hay que exigir que la policía haga su trabajo al mismo tiempo que a los jueces se les debe exigir que ejerzan su trabajo con entereza. Es cierto que las cárceles ya no alcanzan para tanto delincuente, entonces el primer paso sería evitar que los haya.
Pero hay algo más: la sociedad se está acostumbrando a la violencia, desde películas hasta debates políticos son un reflejo de la misma.
Entonces... ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo?


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